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Pecosa

Te doy la bienvenida a este lugar, un sitio en el que sabrás mucho de mí, quizás incluso más de lo que yo te pueda contar. Un lugar muy personal en el que muy pocas personas saben que existe, y tú con el poquito tiempo que llevas en mi vida ya te ganaste un lugar acá.  No soy bueno haciendo manualidades, de hecho fue históricamente mi peor promedio en el colegio y si bien tampoco lo soy escribiendo, se me da un poquito más que las artes plásticas.  Y no sé por donde empezar, pero creo que es obligatorio aclararte que me encantas, en serio, cada parte de ti y en todos los aspectos. Me encantan tus ojitos redonditos, tus pecas y tu sonrisa. Me hice adicto a tu voz, tu figura menudita pero curvilínea, tu piel suavecita y tu olor natural antes y después de hacer el amor. Tus besos me fascinan, al igual que tus caricias y la forma en la que me buscas para que te abraces mientras dormimos. Me enamora tu forma de ver la vida, tu sencillez, el hecho de que prefieras un chirimoya alegr...

Pandemindependencia

Que increíble como de un momento a otro ya no nos pudimos ver más las caras, y tuvimos que empezar a imaginar nuestros rostros bajo las mascarillas. Parece difícil creer que algo tan pequeño nos hizo distanciarnos tanto, evitar los abrazos, los besos, las caricias. De un momento a otro ya no existieron más los apretones de mano, y nos tuvimos que conformar con una mímica o un roce de codo.  En lo personal, me hizo tomar decisiones importantísimas, tuve que partir de mi hogar, cuidar a los viejos, tratar de evitar no hacerlos pasar, por algo que no sabía si podrían pasar. Y no voy a mentir, a veces extraño la casa, tener a los amigos cerca, el desayuno servido o la ropa planchada, los retos de mi mamá y las preguntas sin sentido de mi papá. Pero además de tener la tranquilidad que los estoy cuidando, miro por la ventana y pienso, que estoy viviendo, en cierto punto, todo lo que siempre soñé,  Nunca fui fanático de dar explicaciones.  Soy dentro de todo introvertido y bueno...

Siete años

Se acabó, finalmente se acabó. Fueron 7 años de alegría, pena, frustración, sueño, mucho sueño, sonrisas, rabia, satisfacción, y mucho mucho aprendizaje. Alguna vez escribí acá, luego de haber terminado mi primer semestre, que tenía la convicción de que lo conseguiría. Algo me decía que no era algo imposible para mí, pero jamás pensé que lo lograría con la nota que lo hice, sin repetir ninguna asignatura, y sin (tantos) contratiempos. Y para qué voy a mentir, imposible olvidar las noches en vela ojeando el Netter, los sábados temprano corriendo a las ayudantías de fisiología, las tardes eternas pintando el laminario de  neuroanatomía, las madrugadas cabeceándome con fisiopato, las infinitas horas haciendo las historias clínica para semiología, fines de semana completos dedicados a medicina interna, cirugía, pediatría y obstetricia, y los terribles viajes de casi 2 horas a la universidad además de las eternas vueltas por Santiago tratando de llegar a la hora a las rotaciones. ...

Vacío

Siento una ansiedad que no tenía antes. Siento que algo me falta, que la ausencia de algo me angustia. Trato de mantenerme todo el día ocupado; voy al hospital, gimnasio, trabajo, bicicleta, fútbol, amistades, y si bien son pequeñas chispas de felicidad, llego a casa y me doy cuenta que no tengo nada, ni a nadie. Mi corazón se apaga y eso me angustia. Tengo la sensación de que estuviera metido dentro de un congelador, y a pesar de que quiero salir, el mismo frío me congela y me impide buscar ayuda para salir, y cada vez que se acerca alguien a intentar sacarme, me escondo, porque me da miedo que afuera exista algo peor.  Debería estar feliz, estoy sano, mi familia también lo está, estoy a días de terminar mi carrera, tengo muchos pasatiempos, amistades, dinero, pero la llamita que está dentro de mi se apaga poco a poco. Me doy cuenta que incoscientemente, poco a poco voy distanciando vínculos, y poco a poco voy desapareciendo de todo y de todos. Quiero que se acabe pronto todo e...

Alicia

Alicia era una mujer de esfuerzo, de aquellas que dedican toda su vida al campo. A penas sabía leer, pero calculaba las hectáreas de frutos por cosechar en segundos. Sufría de Diabetes, enfermedad que se le diagnosticó hace más de veinte años, que lamentablemente, por diversas causas, nunca controló de manera adecuada. Tenía 4 hijos que eran para ella su vida misma. Sonia, la mayor fue la que decidió quedar a su cuidado desde que la Diabetes le arrebató sus dos piernas y sus retinas, quedando en estado de completa invalidez. ¡Que la insulina, que la baja de azúcar, que la infección urinaria que se la sube, que la hacen pasar rabias estas cabras de porquería!  Años de mal control, sumado a un único descuido hicieron que Sonia, encontrara a Alicia en su casa tumbada en el piso, con los ojos semiabiertos evidenciando una mirada completamente perdida, una respiración agónica, y completamente inmóvil. Como pudo, la subió a su auto y la llevó al SAPU de Isla de Maipo. Gritos, lla...

Ficus

Estoy cansado de todo. Ya no me queda energía, ni un poco de motivación. Me estoy volviendo inerte, como el ficus del jardín de mi casa. Pretendiendo que no existo, recibiendo lo suficiente para sobrevivir, tomando un poco de sol para no ahogarme en las palabras que me quedan sin decir. Aparentar sonrisas se ha vuelto cotidiano, comprender que los días buenos se fueron ha sido el objetivo primordial, pero usar la serotonina que me queda en mostrarle al mundo una falsa faceta de mi ánimo es mi estrategia para al menos, ver una pequeña retribución que algo eventualmente podría calmar mis pesares, pero ¿necesito realmente el apoyo moral de gente que en el fondo no significa nada para mi? Mi abdomen se lleva toda la somatización, y no es justo. Y ¿de donde viene toda esta mierda? No tengo idea, me gustaría saber por qué y de donde viene esta angustia, tengo pena, no quiero estar más aquí. Mi mente es un torbellino de ideas grises. No he dormido bien, pesadillas sobre persecusiones en la...

No dejes que muera hoy el sol.

Si no quieres saber de mi mundo no me muestres el tuyo. Si no quieres darme muestras de cariño, no es necesario aparentarlas. Si no quieres saber más de mi, no preguntes por cordialidad. Si no quieres que entre en tu vida, no me invites. Si no te interesa entrar a mi corazón, por favor no me muestres el tuyo. No me ofrezcas más de lo que me quieras dar. Si no estás preparada, no pongas primera marcha. Mantente donde estás, neutral, quédate ahí, déjame donde estoy. Tengamos un pacto tácito de paz mental, sin dañarnos Seamos cómplices en este acuerdo en el que el único fin Es el mínimo daño posible. Cambiemos las confundentes inseguridades e incertidumbres por desesperanzadoras certezas y verdades. El masoquismo no es mi estilo Y me gustaría esperar que mi lado racional ocupara todas mis ideas Aún así, sigue ese lucerito que me dice que espere. Pero ¿Que es lo que debo esperar? ¿No quedó todo lo suficientemente claro? "Porfiado como los burros!"-  Diría m...