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Poema II

Delgada Te veo de nuevo, esta vez en carne y hueso Caminas por la alameda a paso raudo tus pies parecen ligeros, incluso más que tu cabello que oscila con la brisa de esta noche estival y que me invita a acelerar el paso para alcanzarte Pareces lejana pero estás ahí tu aroma sigue en mi hipocampo y tu mirada sigue en mi retina Pareces indiferente aunque sé que tuvo que haber algo algo que te trajo hasta aquí No quiero ahuyentarte quédate conmigo esta noche y bailemos el vals de las flores Déjame mirar en tus ojos todas los matices todos los colores Vuelve  Vuelve que te estaré esperando Vuelve que ya siento que te necesito.

Tiempo

Siempre me ha intrigado saber como lo haces para mover los engranes del reloj, para atenuar nuestras fuerzas y para arrugar nuestros rostros. Desde muy pequeño me ha parecido interesantísimo el hecho de que puedas hacer crecer un roble, hacerlo grande y fértil, pero al mismo tiempo tengas la facultad y el derecho para secarlo y hacerlo caer de a poco. Aquellos que dicen que curas todo saben que a pesar de ser verdad, también eres capaz de diluir cualquier amor, porque ambos sabemos que solo tú eres para siempre. Siempre tuve la fantasía de viajar a través de ti, ir a los años 60 y conocer a mis abuelos y ver a mis padres jóvenes, como también ir al futuro y conocer a mis hijos y a mis nietos. Eres invisible, pero aun así te haces notar en cada cosa que tocas, en todo lo que somos, en todo lo que estamos. Pasas más rápido por la ciudad, más despacio por los desiertos, eres más efímero en el bullicio, mientras te prolongas en el silencio. Corres cuando menos quiero que pases, y te detien...

Poema 1

Delgada Sales por las noches, a acariciar con tu mirada la triste danza de las estrellas que suavizan  y amenizan esta eterna e infinita oscuridad Me tomas, me acaricias, siento tu calor y sabes que me derrito, sabes que me deshago Tus largas y enjutas piernas avanzan al compás de la sinfonía de las olas que revientan  contra un muro invisible pero muy sensible Oigo tu voz y corren mis temores se alejan, libres, desparramándose  como las golondrinas por la praderas y me toman el habla, no me dejan decirte lo mucho que te deseo, lo mucho que te deseo Te sientas, te cruzas de piernas, me miras a los ojos me estanco, me tupo, no puedo ser yo trato de deshacerme de mis demonios pero siguen revoloteando y no me dejan continuar Te acabas tu trago, tus margaritas afloran tu falda sube y mis pupilas se dilatan tu sonrisa se exhibe, mi corazón se acelera tu escote cae y mis labios me piden besarte Te deseo, aunque no pueda tenerte.. te ...

Poema 14

Juegas todos los días con la luz del universo Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.  Eres más que esta blanca cabecita que aprieto  como un racimo entre mis manos cada día.  A nadie te pareces desde que yo te amo.  Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.  Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?  Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.  De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.  El cielo es una red cuajada de peces sombríos.  Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.  Se desviste la lluvia.  Pasan huyendo los pájaros.  El viento. El viento.  Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.  El temporal arremolina hojas oscuras  y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.  Tú estás aquí. Ah tú no huyes.  Tú me responderás hasta el último grito.  Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.  S...

Super Luna

Te veo a la lejanía, sales a presumir tu belleza hoy, domingo al atardecer, a demostrar lo que todos siempre han sabido, lo que todos siempre han admirado. Te ves tan lejos, pero tan cerca esta noche, danzando al compás de la sinfonía sideral, coqueteándole a la tierra, arrimándote a ver si nos embobas con tu dulzura, cuidando siempre de parecer una dama. Nos encandilas con tu luz esta suave noche de primavera, la ventisca fresca que nos arrojas se siente nítida y fuerte, nos arropas con tu claridad y nos entibias con tu dulzura. Tu majestuosidad se percibe, te muestras, te insinúas, te exhibes sugerente y el mar responde agitándose como en un frenesí de pasión y desenfreno, tratando de subir, tratando de alcanzarte... Súper luna, súper luna.

Sentirte

Te siento, aquí y ahora al igual que ayer, con tu cuerpo frente al mío, desnuda, sudando y regocijándote de la libertad, sintiéndome, queriéndome. Te siento y me sientes, estoy dentro de ti, dentro de tu alma, dentro de tu cuerpo, dentro tu éxtasis, dentro de tu vida, dentro de todos tus sentidos. Te siento vibrar e inhalar el deseo que fluye entre los dos, mientras marchamos a un frenético ritmo para alcanzar el punto más alto. Te siento ser libre, plena y mía, disfrutando de mi calor y yo disfrutando del tuyo, esperando que llegue el momento, esperando que toques el cielo. Te siento, te toco, te saboreo a cada segundo, beso tu cuello mientras tu piel se eriza, beso tus pechos mientras tus ojos se vuelven blancos, tomo de tu cintura fuerte mientras tus labios susurran que no me detenga. Te siento, ya viene el momento, ya no queda más. Te siento, me sientes, aquí estamos, solo tú y yo, en el cielo. 

No sabes

No sabes cuanto deseo palpar cada una de las curvas de tu cuerpo, observar tu anatomía en plenitud y percibir tu aroma sin dejar de tocarte. No tienes idea las ganas que tengo de besarte desde tu pecho hasta tu alma, desde tu corazón hasta las profundidades de tu mente. No se te ocurre cuanto deseo juntar mi cuerpo con el tuyo, estar dentro de ti, hacerte tocar el cielo, sentirte exhalar tu placer, volver a besarte y abrazarte, volver a experimentar que eres totalmente mía. No podrías entender cuanto quiero sentir tu cuerpo apasionado y vibrante junto al mio, creando una sinfonía que se coordina perfectamente con el compás de mi deseo. No conoces mi anhelo por tener tu cabeza sobre mi pecho, mientras viajamos profunda y lentamente por un onírico y feliz periplo y mientras nuestra única preocupación es volar a través de nuestros mundos. No te imaginas lo feliz que sería despertando a tu lado, acariciando tus cabellos, sintiendo el calor de tu torso junto al mío, oyendo tu suave y calmo ...